Imagen generada con inteligencia artificial

Cuando la tragedia o un dolor silencioso sacude nuestra comunidad, la primera respuesta humana e inevitable es el respeto y el abrazo sincero hacia las familias y seres queridos. En los momentos en que la desesperanza parece ganar terreno, es comprensible que como vecinas nos invada una sensación de impotencia.

Sin embargo, desde nuestro proyecto de prevención de la conducta suicida y la psicología basada en la evidencia, queremos recordaros un mensaje alto y claro: las crisis emocionales intensas son temporales, se pueden superar y la pérdida de vidas se puede prevenir.

Prevenir el sufrimiento no es únicamente una labor que se realiza dentro de la consulta de psicología o en los recursos sanitarios; es un compromiso comunitario que involucra también a la forma en que cuidamos y diseñamos los espacios que habitamos día a día.

Ganar tiempo para salvar vidas: la ciencia tras la prevención

Desde el ámbito clínico y social observamos que, cuando una persona atraviesa un dolor psicológico abrumador (lo que en suicidología denominamos psychache o dolor del alma), la mente entra en un estado de «visión de túnel». La capacidad de evaluar alternativas se nubla y se busca una salida inmediata en aquello que resulta más accesible en el entorno.

Sin embargo, la ciencia ha demostrado que las fases de crisis aguda suelen tener una ventana temporal muy acotada. Si logramos interponer tiempo entre el impulso y el acceso al medio, la intensidad de la crisis cede y la persona puede reconectar con la posibilidad de recibir ayuda.

Aquí es donde cobra sentido uno de los principios más sólidos en la salud pública internacional: la restricción de medios (means restriction).

Estudios europeos sobre la seguridad en redes de transporte y entornos urbanos (como los proyectos RESTRAIL) demuestran que cuando se dificulta el acceso a lugares o métodos de alta letalidad, las vidas se salvan. Existe el mito popular de que si alguien encuentra un obstáculo simplemente «buscará otro lugar». La investigación desmiente esta idea: al interponer una barrera física, la inercia del momento se rompe y en la inmensa mayoría de los casos la persona no busca una alternativa, sino que abre la puerta a ser atendida y acompañada.

La seguridad urbana es salud pública y cuidado comunitario

A menudo, la mejora de nuestras infraestructuras —como la supresión de pasos a nivel, la instalación de pasos elevados o subterráneos bien integrados, la colocación de vallados perimetrales rígidos o el soterramiento de tramos ferroviarios urbanos— se debate únicamente desde el prisma del tráfico o el transporte.

Desde nuestra asociación defendemos que estas medidas son, ante todo, herramientas de salud pública.

Cada actuación en el entorno urbano que elimina un punto de peligro actúa como una red de contención invisible. Promover entornos seguros y exigir que nuestras ciudades protejan los puntos vulnerables es una forma concreta, compasiva y solidaria de cuidar de nuestros vecinos y vecinas en sus momentos de mayor fragilidad.

Nuestro compromiso: construir esperanza y red

Como asociación, nuestro propósito es estar presentes antes de que el dolor se vuelva insoportable. Queremos fomentar lo que se conoce como el Efecto Papageno: hablar de la prevención mostrando que la recuperación es posible, difundiendo herramientas de apoyo y compartiendo que miles de personas que un día no vieron salida hoy continúan con sus vidas tras haber recibido el acompañamiento adecuado.

Cuidarnos como comunidad requiere dos pasos de la mano: exigir infraestructuras que protejan físicamente la vida y mantener las puertas abiertas para hablar de salud mental sin estigmas ni miedos. Nadie debería tener que transitar por un sufrimiento extremo en soledad.

Si estás pasando por un momento difícil o te preocupa alguien cercano:

  • Línea 024: Atención a la conducta suicida (Gratuito, confidencial y disponible 24 horas).

  • Emergencias: 112
  • ¿HABLAMOS?, Asociación Alganda: 925 00 12 03/ 624 284 558  (teléfono y whatsapp)
  • Teléfono de la Esperanza: 717 003 717

  • Otras vías de ayuda: Acude a tu centro de salud, al servicio de urgencias más próximo o ponte en contacto con los recursos de nuestra asociación.

El dolor es transitorio y pedir ayuda es el primer paso para volver a ver la luz. No estás solo, no estás sola. 

¿HABLAMOS?

Aitor jiménez, psicólogo técnico del proyecto ¿HABLAMOS?

Nº. Col. CM-02704